TONOS ROJOS

Caen las hojas. Otoño. Pararse a contemplar. Ver cómo van cambiando de color pasando de una tonalidad verde a una tonalidad ocre. Como si se tratara de un gran artista que delante de nuestros ojos fuera pintando las hojas, dándoles una nueva capa de pintura, rociándolas de color amarillo, naranja, rojo.

Cuantas posibilidades tiene la materia: ser verde, ser amarillo, ser rojo. Ser de distintos tonos. La estación va cambiando. Al mismo tiempo, cambia la naturaleza. Cambian los árboles. Sus hojas. Una señal, las hojas en el suelo. Movimiento casi imperceptible, pero movimiento. Con el paso de los días, la materia queda modificada.

Es fácil que nos acostumbremos a lo maravilloso porque aunque nos sorprenda en ocasiones, no nos paramos del todo. En cambio, si nos detenemos descubrimos que uno se pasaría horas y horas mirando el mar o el fuego, y sin cansarse. ¿Por qué? Porque está en continuo movimiento.

Como el cambio de estación. Las hojas verdes dejan atrás el verano para emprender un nuevo otoño. Y misteriosamente se vuelven amarillas. Naranjas. Rojas. Es el misterio del binomio cambio – movimiento.

Deja un comentario