ASALTO

Presencia, al correr las páginas de un libro. Empieza la noche. La sábana cubre mi cuerpo. Reina la quietud. Y de pronto, al cubrirme del todo me ciegas en la oscuridad. Vuelve tu voz y te oigo en el silencio. Vuelve tu rostro, tus ojos, tus  miradas. Tus palabras me persiguen. Tu ser tranquilo aparece aumentando mi intranquilidad.

Presencia de ti: de tus anhelos, de tus dudas, de tus preguntas sin respuesta, de tus esperanzas inciertas, de tus ganas de ser amado, de tu deseo de ser comprendido, de tus silencios elocuentes.

Es tu ser en mi ser, tu pensamiento en mi pensamiento, tu silencio en el silencio. Poseo tu deseo insatisfecho. Y no te tengo. No estás pero estás.

No te busco pero te encuentro. De pronto, sutilmente, apareces entre las palabras de los libros y entre la quietud de la noche. Traspasas, como fantasma, la pared de mi conciencia y te instalas por un tiempo ilimitado y no soy consciente. Te introduces y no puedo librarme.

¿Acaso me buscas o soy yo quien lo hago? Si te busco soy inconsciente. Si no te busco ¿por qué me asaltas?

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Pamplona, texto escrito el 20 de septiembre de 2017.

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