A veces parece que todo está perdido. Pero no, no es así. Es tu cabeza, tu imaginación, las películas que creas con esas fuerzas interiores.
¿Por qué no te quieres?
Deja de hacerte daño.
Deja ya de decirte que no puedes, que no vales, que no sirves.
Basta ya de tanto machacarte. Basta ya de no apreciar tu belleza. Basta ya de decir que no y volver a decirte que es imposible.
Si supieras todo lo que vales.
Si supieras cuánto brillas.
Si supieras que los demás ven en ti una piedra preciosa resplandeciente.
Si supieras que los demás aprecian ese tapiz de terciopelo que forma todo tu ser. Tu sólo ves los nudos, la parte trasera del tapiz y estás totalmente equivocado.
Pero lo mejor es que no vales por lo que los demás ven, piensan, perciben o por cuánto te quieren. No vales por ello: vales por ese Amor que está dentro de ti del que eres reflejo, del que eres imagen, al que debes todo tu ser.
Deja ya de mentirte. Basta ya de hacerte heridas en el alma. Si supieras cuánto te aman. Cuánto te necesitan los demás. Cuál es el sentido único de tu vida. Irrepetible.
Si vieras que eres imagen Suya. Que te ha creado para algo que sólo tú puedes hacer así. Entonces te querrías.




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