No somos conscientes de quién verdaderamente nos sostiene. Pensamos en el amor, en el amor humano, pero ¡tan tontos somos! Claro que sí, pero hay algo más, todavía más fuerte que el amor humano.
El amor es reflejo del Amor. Por eso, nos llena tanto. Por eso, lo necesitamos constantemente. Dar y recibir. Pero tantas veces nos apoyamos en lo humano, sin tener en cuenta lo divino.
Se trata de una unidad entre ambos amores pero en esa unidad de amor, el Amor es fundamento y roca sólida de cualquier relación de comprensión, cariño y unión. Es roca por excelencia. Porque sostiene cualquier relación noble y buena, recíproca, porque es causa de ese amor, en definitiva.
El Amor con MAYÚSCULAS. Ese es el que todo lo sostiene. Ese que te ha creado, que penetra tu interioridad, que te conoce como nadie nunca lo ha hecho, ese que te ama con locura hasta perder el conocimiento. Ese que te ha dado la vida y la Vida. Ese que no abandona, pase lo que pase.
El Amor que es roca fuerte, invencible, ese que no pasa, que no se cansa de amar ni de perdonar todas tus caídas. Ese que admira cada parte de ti, porque es obra suya, la mejor de todas las posibles.
Ese que es el pintor de tu vida y que pinta colores maravillosos, aunque a veces tú los veas de color gris.
Ese que te amó, te ama y te amará desde siempre y para siempre, en un eterno presente.
¡Tan tontos somos!, por no darnos cuenta. Por no sostenernos en Él.
El Amor es tierno y fuerte a la vez.
Sé la roca de mi refugio, Señor
A ti, Señor, me acojo; no quede yo nunca defraudado; tú, que eres justo, ponme a salvo, inclina tu oído hacia mí; ven aprisa a librarme.
Sé la roca de mi refugio, un baluarte donde me salve, tú que eres mi roca y mi baluarte; por tu nombre dirígeme y guíame.
Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, sálvame por tu misericordia. Sed fuertes y valientes de corazón, los que esperáis en el Señor.
(Salmo 30, Salmos del rey David, Libro de los Salmos).
Fotos propias.
1- Sentada sobre las rocas. Foto en Cataluña, noviembre de 2019.
2- La roca eterna. Foto en Asturias, agosto de 2016.




Deja un comentario