CARTAS POR AMOR AL ARTE: SER Y SENTIR

Querida Maite,

Qué alegría. Por fin me siento delante de estas Cartas por amor al arte, reflejo de nuestra profunda amistad. Aunque hayan pasado días desde la última, nuestra amistad sigue creciendo por dentro, en nuestros corazones. Leo el primer párrafo de tu carta del 28. Sí, Maite, se hace largo estar encerrada en casa, pero piensa que tu corazón es libre que vuela alto oteando el horizonte que se dibuja entre las nubes del cielo y el sol de abril. Piensa que tú, en tu ser, no estás encerrada. Tu casa interior tiene puertas y ventanas y puedes salir a darte un paseo y volver a entrar. Tu alma es libre, tan libre, que nada exterior puede tumbarla. Distingue, por tanto, entre el ser y el sentir. Podemos estar sintiendo desesperanza, desilusión, desmoronamiento, y dejar que la tristeza nos invada sin poder controlarlo mucho, sí. Pero también podemos ser capaces de identificar que esas emociones negativas con un fundamento real son, eso, emociones y sentimientos. Circunstanciales. Pertenecen al tiempo y en modo alguno determinan nuestro ser.

Sentir, sentiremos muchas cosas. Y es bueno aceptar y no negar esos sentimientos que nos corroen por dentro o nos llenan de una  vibración alegre poderosísima, porque de manera contraria nos convertiríamos en lo que no somos: inhumanas. Nos entristecemos y lloramos. Nos alegramos y reímos. Sí, pero eso no nos define. Es nuestra libertad interior, nuestra racionalidad y nuestra capacidad de amar y ser amadas lo que nos define. El ser es amor, conocimiento y libertad. El ser es capaz de amar lo bueno y conocer lo verdadero porque es libre. Ante todo, piensa en  tu libertad interior, cuando no puedas más. Cuando de verdad te sientas encerrada. ¿No te llena de alegría saberte tan libre, capaz de una felicidad inmensa? ¿No te da un gran consuelo pensar que eres un don capaz de amar y conocer y al mismo tiempo un bien amable y verdadero capaz de hacer muy felices a los demás?

Somos atemporales. Y nuestras circunstancias, por muy eternas que se nos hagan o por muy cortas que resulten, son solo eso, circunstancias. Contextos en el espacio y el tiempo. En cambio, tú, en esos contextos, eres para siempre la que eres. Y nadie puede quitarte ese ser tuyo, tan precioso, lleno de luz, lleno de esperanza, alegría, bondad, sensibilidad. Amor, en una palabra, diría, que perfecta. Sí, Maite, en pleno confinamiento, eres tan tan tan amable aunque los demás no puedan verte, abrazarte, besarte, hablarte cara a cara. Y puedes amar tanto tanto tanto, sirviendo a los demás como de verdad lo necesitan, aunque no los tengas cerca físicamente. Es la hora de la verdad.  ¿No es maravilloso?

¿Qué piensas de todo ello?

Ya me lo dirás cuando quieras.

Ojalá puedas maravillarte a diario de tu belleza, de esa que te pertenece solo a ti y que al percibirla y aceptarla te llena de tanto potencial, sí, esa belleza que solo tú puedes intuir al 100 por 100 porque es un don de Dios perfecto y no existe otro igual fuera de él… la belleza de tu ser.

Un beso muy fuerte,

Rocío

P.D: Sobre la pregunta de si sabremos sacar las enseñanzas que quiere darnos esta situación, creo que rezando y pensando, como estás haciendo ya a diario, sacarás tantas enseñanzas. Huellas, mejor dicho. Enseñanzas que te marcarán para siempre y te guiarán en el camino de la vida. Dios te ayudará a ver muchas cosas con una nueva luz. Fíate, Él hace todas las cosas nuevas.

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