RECOMPONER LO ROTO

Cuando un plato se rompe, suena un estallido y queda todo al descubierto, esparcido por el suelo. Las partes se han roto y eso ha provocado un conflicto. Romperse duele. La ruptura genera heridas porque las partes han sido mutiladas: no son una misma cosa, las partes se han desligado del todo. Romperse nos rompemos todos. Nuestras heridas del pasado, las magulladuras de las relaciones estrechas, el sufrimiento propio y ajeno cargado en una mochila que pesa por el paso del tiempo. Todos llevamos encima una historia de golpes sin sanar: son esos trozos de porcelana que si no se recuperan, el plato no puede recomponerse.

Las heridas dejan en cada uno cicatrices distintas, pero en definitiva marcas que están ahí y nos impiden caminar con la ligereza deseada. Debemos aprender a reconocer esos cortes, a sanarlos y a dejar tiempo y espacio. Escuchar el propio tiempo y el del otro. El tiempo es importante en el proceso de sanación porque nos otorga perspectiva y serena nuestro ánimo nublado por el dolor. Sin embargo, además del tiempo lo que cura de verdad es un bálsamo que debe ir rociándose con frecuencia sobre la infección.

Ese bálsamo es el amor. La solución a nuestras fisuras interiores es el perdón y el bálsamo más eficaz es el amor. Tratar con delicadeza y mimo esas zonas del alma que han sido partidas como un plato roto a pedazos. El perdón es una actitud de vida, un cambio de mirada ante uno mismo y los demás. Cuando perdonamos, nos recomponemos. Cuando amamos con libertad, independientemente de que nos ofrezcan o no un perdón, nos curamos. Y lo interesante es que también curamos las heridas de los demás. Perdonar es, muchas veces, amar en silencio.

Las rupturas nos permiten madurar en el amor. Por encima de las propias fisuras y las de los demás, aprendemos a mirar con misericordia. De este modo, amamos más allá del tiempo, del espacio, de la división, de la incomprensión, de la humillación y de la indiferencia. El perdón libera al ser humano de las cadenas que le impiden amar libremente.


Texto: Noviembre de 2020.

Foto: Unsplash.

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