El silencio lleva a la creación artística. Y esta, con resultado en la obra de arte implica una vuelta al silencio. Es un ir y venir: de la contemplación de la naturaleza pasamos a la contemplación de la obra arte, a pararnos sobre el artificio. Las miradas son clave. También el silencio.
Porque sin contemplación, no hay creación. La obra de arte precisa de una mirada profunda por parte del artista, una mirada que penetra la realidad, que se posa en ella. Entonces, ante lo que tiene presente, el que contempla queda fuera de sí por experimentar la paradoja de lo finito unido a lo infinito que se reúne en la naturaleza.
Solo así, el artista es capaz de reproducir, de hacer presente lo ausente, por medio de la mímesis, de la imitación. El arte radica en la contemplación de la realidad, ya que gracias a ella, el artista puede plasmarla materialmente: puede congelarla en la obra de arte.



La contemplación en tres puntos:
- Es adhesión perceptiva de realidad, y tiende a la verdad. La contemplación por tanto no tiene otro fin que la mera contemplación. Unión, por tanto, con la realidad contemplada. Así como la actividad práctica es instrumental, la contemplación no.
- Es un conocimiento mirante, no pensante. Así como al pensamiento pertenece lo ausente, a la contemplación, lo presente. Mirar lo presente. Se trata de una clase de intuición, como conocimiento puro. El pensamiento es la forma impura del conocimiento (porque tiene lo ausente) y la contemplación es la forma pura del conocimiento (porque tiene lo presente).
- Es un conocimiento que implica admiración. En la realidad hay algo inefable, un halo de misterio, la naturaleza nos llama a seguir contemplando porque nos sobrecoge: sobrepasa nuestro entendimiento y sensibilidad. La admiración lleva al amor y el amor a la transformación: lo bello hace bello a quien contempla. (La belleza por tanto transforma, ya que provoca querer más eso que se contempla, conocerlo más, y al mismo tiempo, embellece).
“De tal clase de contemplación ante el mundo creado se alimenta incesantemente toda verdadera poesía y todo verdadero arte cuya esencia es ser bendición y alabanza”
(J. PIEPER, Hay un modo contemplativo de ver el mundo)


Fotografías tomadas en Asturias, verano de 2016.




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