LA BELLEZA NOS SALVA

Olas que van y vienen, que cautivan nuestros ojos y levantan nuestras miradas hacia el horizonte. El azul del mar y el del cielo nos invaden atrapando el tiempo. No sabemos qué hora es y tampoco importa. No pasa nada, simplemente pasa el tiempo como si no pasara, como si estuviéramos en un instante eterno.

Estamos como fuera del tiempo y esta sensación la tenemos gracias a nuestra capacidad de contemplación. Nuestra mirada, nuestros sentidos, todo nuestro ser queda cautivado por lo bello. La belleza de lo que nos envuelve nos invade en pleno mar abierto.

Sentimos admiración por algo tan perfecto y deleitable como las olas del mar. Esa belleza no nos deja indiferentes. Nos transforma por dentro: en las seis que navegamos dentro de la «Pavas» (así se llama la barca, un viejo salvavidas de color amarillo) se produce una catarsis, es decir, una purificación de nuestra alma. El movimiento de las olas, el sol rozando nuestra piel, la percepción del azul intenso del mar, el agua que nos refresca del calor desdibujan nuestras preocupaciones, inseguridades y miedos. Nuestras heridas del pasado.

La grandeza de la naturaleza borra esas heridas que,fuera del barco, vuelven una y otra vez a abrirse dibujando nuevas grietas. No podemos huir del dolor, del sufrimiento, pero lo que sí está en nuestras manos es dejarnos purificar y sanar por quienes sabemos que nos quieren y a través de pequeñas dosis contemplativas.

Llama poderosamente mi atención cómo los seres humanos somos capaces de curarnos a nosotros mismos a través del amor en sus distintas formas, como el perdón, la ternura, la compasión; las caricias, abrazos y sonrisas; las miradas afectuosas y las palabras de ánimo. Y cómo al mismo tiempo, sorprendentemente, somos sanados por la naturaleza cuando nos paramos a contemplarla. Cuando lo hacemos accedemos a la belleza y accedemos también a la pomada de nuestras rupturas interiores porque la belleza es resplandor del bien (de lo que es bueno) y por ello es capaz, como lo es el amor, de sanar las grietas de nuestro ser.

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