Me da igual. Todo. Todo. Todo.
Pasar.
Pasar.
Y volver a pasar.
De lo que no importa, de lo que me hace daño, de lo que no es verdad.
De lo relativo, de lo temporal, de lo que no es esencial. De lo contingente.
De las miradas que matan, de las palabras que hieren, de los silencios que no son amorosos. Pasar de mis ruidos, voces que mienten y que lentamente van cargándose la belleza de mi ser. Mi belleza que es tu belleza. Por tanto, aniquilan tu belleza, tu obra de arte.
Pasar de todo menos de Ti.
Por eso, te contemplo en silencio porque solo Tú me miras dándome la vida, me hablas admirando cada parte de mí, guardas silencio de amor. Me miras, me hablas, y dejas que el silencio hable por sí solo. Un silencio elocuente, lleno de ternura, de alegría.
Me amas sin hacer nada, me amas porque sí, me amas con miradas, con palabras, con silencios.
Y lo mejor es que no dejas ni un solo segundo de amarme.





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