29 años. Se dice rápido, pero ya son unos cuántos. Si algo he reflexionado estos últimos meses es en lo agradecida que estoy. La vida es un regalo, cada día soy más consciente. Una oportunidad para ser feliz y hacer felices a los demás. Cada instante, cada respiración, cada sonrisa, cada beso y cada abrazo hablan de crecimiento. Crecer es poder afirmar: Se me ha dado otro año para amar y ser amada.
«Crecer es respirar con paz pues uno es más libre ya que se conoce mejor y, por ende, se posee para poder amar»
Crecer es aprovechar cada instante para ser la mejor versión de uno mismo. Crecer es respirar con paz pues uno es más libre ya que se conoce mejor y, por ende, se posee para poder amar. Crecer es sonreír con autenticidad: pues la vida no es de color de rosa y la verdadera sonrisa es la que ha sido probada en el dolor. Crecer es besar con más agradecimiento a quienes recorren el camino junto a ti. Crecer es abrazar la vida con lo que implica: luz y oscuridad, pues esas vivencias llevan a valorar y apreciar lo bueno y bello. Todo lleva a la experiencia, y la experiencia te capacita para entender mejor la vida. Y te enseña agradecerla.
«Sigue con esa sonrisa, aunque la pillería ahora se haya transformado en agradecimiento y admiración»
Viene a mi memoria esa sonrisa pilla que dirigía a mis padres cuando era pequeña y, años más tarde, me digo: Sigue con esa sonrisa, aunque la pillería ahora se haya transformado en agradecimiento y admiración. Me admiro de mi vida y de la de tantas personas que me acompañan para que siga creciendo, amando más y mejor. Doy gracias por las personas que recorren esta aventura conmigo y que con sus palabras, tiempo, silencio, generosidad, sonrisas y miradas me conducen hacia la verdadera felicidad.
Foto de Mónica Rakosnik: Barcelona, febrero 2023.
«Ooh, cuando envejezcamos, ¿envejecerás conmigo?»
Built By Titan, Skybourne, Siren Ventura




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