Esquiar con sol y nubes, frío y calor, con una carcajada, un muñeco de nieve, un trineo, un mono fashion o vintage, una lágrima helada y nieve cayendo a toda velocidad empapando nuestras siluetas. Esquiar repitiendo una misma pendiente, una y otra vez, con ilusión renovada. Perdiendo el equilibrio y el miedo; para ganar la más pura libertad y la verdadera perspectiva de las cosas. Fluir por la vida. Dejarse llevar. Relegar el control, y dar paso al viaje del presente. Vivir en el hoy y ahora. Desprenderse de los palos y apoyarse en ellos cuando hace falta… Esquiar así es vida.
Foto: Unsplash




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